La Fiscalía española anunció procesos por rebelión y sedición contra el destituido gobierno catalán.

卡尔斯·普伊格蒙特

卡尔斯·普伊格蒙特消费马车边境与法国后移居布鲁塞尔。

Toda la atención española del lunes se centró, una vez más, en el expresidente catalán Carles Puigdemont, que se trasladó con cinco de sus ‘ministros’ (consellers) a Bruselas.

A la espera de una petición formal, las informaciones indican que buscan una fórmula para solicitar allí asilo político.

La primera jornada laboral después de la declaración de independencia de Cataluña y el cese de su gobierno local se desarrolló sin mayores sobresaltos y en medio de la actuación jurídica que terminó con una acusación de la Fiscalía contra Puigdemont y sus consejeros, a quienes achaca los delitos de rebelión, sedición y malversación. En total, son veinte acusados.

Desde las primeras horas de la mañana del lunes, miembros de los Mossos D’Esquadra (la policía catalana) custodiaron los edificios claves del gobierno, como el Palau de la Generalitat, sede del gobierno, y el ministerio de Hacienda, desde donde despachaba Oriol Junqueras cuando era vicepresidente.

Tenían la orden de acompañar a los antiguos funcionarios a despedirse y recuperar sus objetos, pero dar parte si intentaban trabajar.

No se presentaron incidentes. Solo acudieron dos personas a sus oficinas: el conseller Josep Rulli y Junqueras, que estuvo media hora. La expresidenta del parlamento catalán, Carme Forcadell, acudió temprano a su despacho. Acató la orden de Rajoy y disolvió el órgano legislativo.

Por otra parte, los grupos políticos empiezan a dar pasos hacia la campaña previa a las elecciones regionales que el presidente del país, Mariano Rajoy, convocó para el 21 de diciembre.

Decenas de periodistas se repartían a la entrada de los principales edificios, a la espera de lo que sucedería. La que mayor interés despertaba era la del Palau, adonde podía acudir Puigdemont.

Sin invitación

De hecho, emitió en las redes sociales una foto en la que él aparecía en la sede con un simple saludo: “bon dia” (buenos días). Nadie sospechaba que el expresidente, el impulsor de la independencia, se había trasladado en carro hasta Marsella, en Francia, y que de allí había tomado un avión a Bruselas.

El viernes, cuando los principales dirigentes del mundo rechazaban la declaración de independencia de Cataluña, el secretario de Estado de Inmigración de Bélgica dijo que podría pedir asilo en su país. El primer ministro belga, Charles Michel, lo corrigió y le pidió no echar más leña al fuego. Las primeras reacciones de Bruselas aseguran que nadie invitó a Puigdemont.

El Ministerio del Interior de España dijo que no hay ninguna orden judicial que limite los movimientos de Puigdemont y los consellers.

El abogado que asesora al expresidente en Bélgica es Paul Beckaert, especializado en derechos humanos, que evitó hace cuatro años la extradición a España de una terrorista independentista vasca.

La ley

El fiscal general del Estado, José Manuel Maza, anunció “sendas querellas por delitos de rebelión, sedición, malversación de fondos y conexos contra los principales responsables políticos de la Generalitat (Gobernación) de Cataluña, que con sus decisiones y actos a lo largo de estos dos últimos años han producido una crisis institucional que culminó con la declaración unilateral de independencia”, apuntó en su escrito.

También aclaró que la acusación contra los miembros del gobierno se tramita en la Audiencia Nacional porque ya no gozan de fuero. Y la que es contra los miembros del Parlamento catalán que permitieron la votación que terminó en la declaración de independencia es ante el Tribunal Supremo, puesto que sí están aforados.

El fiscal reclama “la exigencia de fianza y, en su caso, embargo de bienes en la cuantía que prudencialmente se fija en un importe de 6’207.450 euros (300.000 cada uno)”. Y pide que los citen para que presten declaración.Ahora hay que esperar que las acusaciones sean admitidas a trámite y, en tal caso, se nombren instructores y citen a los aludidos.

运动

Sin perder tiempo, los partidos políticos empiezan a prepararse para las elecciones regionales que se celebrarán el 21 de diciembre. PDeCAT, el partido de Puigdemont, dijo, mediante su vocera, que se presentará en la contienda. También lo hará Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), del que hace parte el destituido vicepresidente Oriol Junqueras.

La CUP, partido anticapitalista y secesionista, se niega a reconocer las medidas adoptadas por el gobierno central e insiste en que Puigdemont sigue siendo el presidente. Sin embargo, no descarta presentarse a las elecciones. Algunos de sus miembros confesaron que el viaje del expresidente los cogió por sorpresa.

Catalunya en Comú rechazó formar parte de un bloque soberanista, aunque, en palabras de su portavoz Elisenda Alamany, aclaró que están “al lado de las autoridades catalanas”.

Miden fuerzas en la Navidad

El Partido Popular (PP) y el Partido Socialista de Cataluña, ambos a favor de la unidad de España, irán a la elección del 21 de diciembre. Ciudadanos, principal partido de oposición en Cataluña, constituyó un comité electoral y busca un pacto con grupos que deseen la unidad del país. Su dirigente, el catalán Albert Rivera, siempre pidió elecciones regionales. Podemos, partido de izquierda, se mostró contrario a la declaración de independencia.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal EL TIEMPO
马德里

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