La toma de contacto inicial con el iPhone X fue el mismo día de la presentación. Fue una jornada de muchos estímulos. Nuevo Apple Watch, dos iPhone 8 y este iPhone X. Las sensaciones fueron muy buenas, pero nos quedamos con ganas de más, de poder probarlo en situaciones reales. La premura para poder contar las novedades no nos permite profundizar con la dedicación que merece un aparato de precio alto y gran expectación.

En San Francisco, desde el viernes pasado que se abrieron las reservas y la entrega comenzará este viernes, todo el mundo comenta con los amigos y compañeros de trabajo la fecha estimada de entrega de un aparato que ha desbordado las previsiones. El lunes por la tarde Apple dijo a Reuters que las reservas habían superado las expectativas. Wall Street cerraba premiando la situación con una subida del 3% en el precio de las acciones. En ese momento, poníamos nuestras manos, de nuevo, en el iPhone X. Esta vez no era en el nuevo campus, sino en la mítica sede de Infinite Loop.

Primeros detalles

El primer detalle se percibe nada más sacarlo de la caja. Al encenderlo detecta que hay otro iPhone alrededor, el 8 Plus que usamos normalmente, y pregunta si se quiere configurar como nuevo iPhone o como réplica del habitual. Sí, es algo que también hace Android, crear una copia del contenido, pero no con ese toque de magia y facilidad. Sin necesidad desplegar menú alguno ofrece, precisamente, lo que querrán casi todos los compradores.

Tras una tarde usando el teléfono más popular del mundo no podemos dar un veredicto sobre la duración de su batería o el tiempo de carga, que ya es inalámbrica, pero sí vaticinar que va a marcar un gran cambio en muchos aspectos.

El primero y más evidente es en la interacción. El botón home ha desaparecido. Era un salvavidas, un seguro inconsciente para empezar de nuevo cuando se quería salir de una acción. No hay ningún botón en el frontal, sino una gran pantalla de 5,8 pulgadas y, por primera vez, de OLED, con tonos mucho más ajustados a la realidad.

Los gestos son nuevos, para ir a las notificaciones, para cerrar una app, para hacer un pantallazo… Después de un rato de uso se interiorizan, pero se pierde la familiaridad anterior.

Como nos dijeron en Apple, “es casi como tocar el software”. Al eliminarse los marcos de la pantalla, el frontal deja todo el protagonismo a la imagen. Todo es cristal. Por detrás, también, siete capas que prometen máxima resistencia. El chasis sí es metálico y recuerda muchísimo al primer iPhone original. El iPhone X es resistente a polvo y agua. Esto no quiere decir que se pueda meter tranquilamente en la piscina, pero sí que si se cae o se lleva un día a la playa no habrá drama.

A medida que se usa, se van descubriendo esos truquitos tan marca de la casa. Como al ver un vídeo de Netflix o YouTube en horizontal, basta con dar dos toques para que el contenido se vea a toda pantalla. Los altavoces estéreo son un salto notable en cuanto a calidad. El denominado TrueTone, tonalidad natural de la pantalla, se aprecia mucho más en series de nueva generación o imágenes de gran contraste.

El aspecto más polémico del móvil es también el más divertido, el reconocimiento facial. Nada más comenzar a configurar el móvil, ofrece añadir nuestro rostro como clave de desbloqueo. Esto suple a la huella dactilar de los modelos previos. Tras hacer dos círculos con la cabeza siguiendo los signos de la pantalla, el iPhone X es capaz de reconocernos, pero si se prefiere, se puede usar el patrón de seis números como antes. El desbloqueo fácil sirve también para confirmar un pago con Apple Pay o acceder a los servicios que pedían la huella, como la app del banco.

Tras una tarde usando el teléfono más popular del mundo no podemos dar un veredicto sobre la duración de su batería o el tiempo de carga, que ya es inalámbrica

Si se tiene barba, no es el caso de quien suscribe por ahora, Apple sigue los cambios. Si el sujeto se afeita, el primer día le pedirá la clave, pero irá aprendiendo que ha sufrido un cambio. También es capaz de discernir si tiene o no gafas. Para Face ID, como se llama esta tecnología, la cara evoluciona y se reconoce con cambios.

Esto sería lo más serio de esta tecnología. Lo lúdico comienza cuando se abre Snapchat se descubre que los filtros son todavía más divertidos, con una adaptación especial basada en AR kit, el conjunto de instrucciones de realidad aumentada que acaba de estrenar Apple.

Cuando Craig Federighi, máximo responsable de software, comenzó a jugar en la presentación con unos emojis animados, comenzó la lluvia de críticas en redes sociales: “¿1.000 dólares por un pollo que habla? ¿Se han vuelto locos?”. Tienen razón, pero el efecto de verse en un animal o mascota, en tiempo real, reproduciendo los gestos y enviando mensajes con esta máscara a los amigos es adictivo. Apple ha entendido cómo se genera viralidad y se refleja en los animoji.

El último aspecto que marca una diferencia real es la cámara: la doble trasera ofrece aumento real sin pérdida de calidad por interpolación. El tono de piel es más real y también la estabilización mecánica se aprecia especialmente en los vídeos. El flash es mejor que ne el 8. Las dos cámaras trasera está en vertical en lugar de horizontal como en el caso del 8 Plus. Apple nos ha explicado que esta disposición obedece a una cuestión de organización de componentes pero no afecta al funcionamiento. Donde de verdad brilla es con la cámara frontal, mejor que ninguna en esta posición hecha antes por Apple. El impactante modo retrato de la trasera, alcanza cotas sorprendentes en la frontal del iPhone X.

El viernes llegará a las manos de los primeros compradores dispuestos a pagar más de mil dólares o euros, según el lugar, por hacerse con este aparato llamado a marcar una tendencia. Estamos deseando que lo tengan nuestros amigos para pasar horas y horas enviando chats con cara de pollo, mono o unicornio, el animal mitológico más buscado en Silicon Valley. La aplicación más irrelevante en términos de trascendencia real será, a buen seguro, una de las más compartidas y usadas con los seres más cercano. Absurdo, sí, pero lleno de emotividad. Ese es el territorio en el que mejor se mueve Apple.

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Tamaño: 14,3 cm x 7 cm x 1 cm. Pantalla de 5,8 pulgadas.

Destacamos: reconocimiento facial, disponibilidad de ‘animojis’, cámara de 12 megapíxeles y hasta 2 horas más de autonomía que en el iPhone 7.

Desde 1.159€ en El Corte Ingles

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