Manifestantes reclaman por el incremento de impuestos y por la limitación de los derechos civiles.

Protestas en Túnez

Las protestas del martes se intensificaron tras la muerte de un manifestante, en la noche del lunes.

La oposición tunecina decidió este martes aumentar el nivel de las protestas contra la política de austeridad del Gobierno, que se intensifican a medida que se acerca el domingo, fecha en la que se celebrará el séptimo aniversario de la revolución que acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali.

En declaraciones a la prensa, Hamma Hammami, líder del Frente Popular, principal partido de la oposición progresista, aseguró que las movilizaciones proseguirán hasta que el Gobierno retire los actuales Presupuestos del Estado.

“Hoy me he reunido con otros partidos de la oposición para coordinar nuestros movimientos y vamos a quedarnos en las calles e incrementar la intensidad de las protestas hasta que se retiren estos injustos presupuestos”, subrayó.

Al tiempo que los responsables de la oposición se reunían, las calles de la capital tunecina volvían a hervir, agitadas por grupos de estudiantes y organizaciones de la sociedad civil que protestaban por la muerte anoche de un manifestante durante la represión de una marcha en la ciudad de Tebourna, a 40 kilómetros al oeste de capital.

Al grito de “Policía asesina, Ministerio de Interior terrorista” y “No tenemos miedo, las calles volverán a agitarse”, los congregados marcharon por la emblemática avenida Habib Bourguiba, corazón de la capital y epicentro de la revuelta de 2011.

Al llegar a la altura de ese ministerio, los jóvenes fueron repelidos, sin violencia, por un cordón formado por vallas, coches patrulla y efectivos antidisturbios.

“Ayer tuvimos un mártir, por culpa de las fuerzas de Seguridad interior, estamos en el mismo escenario que la revolución de 2011, con la gente en las calles y el Gobierno sin atender las necesidades”, explicó Ayoub Jaouadi, uno de los portavoces del colectivo “No olvidamos, no perdonamos”.

Protestas en Túnez

El próximo domingo será el séptimo aniversario de las manifestaciones que llevaron a la caída del régimen de Zinedin el Abedin Ben Alí.

사진 :

Reuters / Zoubeir Souissi

En un comunicado difundido hoy, el departamento confirmó la muerte de un hombre de 55 años, pero negó que fuera producto de un atropello intencionado de la Policía, como denunciaron los manifestantes y las redes sociales, y apuntó a un fallo respiratorio que podría haber sido causado por la inhalación de gases lacrimógenos.

Khelifa Chibani, portavoz de la cartera de Interior, informó, por su parte, de la detención de 44 personas durante las protestas, a las que acusó de portar armas blancas, tratar de incendiar edificios oficiales y saquear tiendas.

Las protestas por la política de austeridad y recortes que impulsa el gobierno de Yusef Chahed se repiten desde hace más de un año, pero han comenzado a aumentar en intensidad en los últimos diez días. “Siete años después, con este Gobierno el sistema económico es el mismo que en tiempos de Ben Ali... y es normal que por ello la gente vuelva a salir a las calles”, dijo Jaouadi.

El expresidente tunecino huyó a Arabia Saudí el 14 de enero de 2011, tras un mes de protestas ciudadanas en todo el país, que supusieron, además, el inicio de las ahora asfixiadas “primaveras árabes”.

Para el domingo, la sociedad civil y los partidos de la oposición convocaron a una gran manifestación para denunciar tanto la política de recortes del Gobierno, que ha forzado el Fondo Monetario Internacional (FMI), como la paulatina reducción de los derechos civiles logrados tras la revolución.

Si tenemos que llegar al final como en 2011 lo haremos. Ya lo hicimos una vez y no tenemos miedo

Esa institución concedió en 2017 un crédito al Gobierno tunecino por valor de unos 2.500 millones de euros a cambio de políticas de austeridad, reformas estructurales en la Administración y recortes en las ayudas del Estado.

Desde entonces, el Ejecutivo que dirige Chahed ha elevado los impuestos en diferentes sectores y ha emprendido una política de despidos y prejubilaciones en la función pública, en busca de un equilibrio presupuestario.

Las medidas, que han aumentado el malestar social y han movilizado a los sindicatos, no han frenado, sin embargo, el paulatino deterioro de la economía tunecina, lastrada aún por dos males endémicos heredados de la dictadura: la alta tasa de paro y la corrupción.

A estos problemas se han sumado en los dos últimos años una galopante inflación, una pérdida constante de divisas y un paulatino descenso del valor de la moneda local, que han empobrecido aún más a la población.

En este contexto, el primer ministro admitió este martes que las protestas en las calles “son comprensibles” y prometió que la austeridad acabará pronto, al tiempo que instó a la población a la calma porque “la violencia no es aceptable”.

“Si tenemos que llegar al final como en 2011, lo haremos. No cabe duda. Ya lo hicimos una vez y no tenemos miedo”, insistió Moez, un joven universitario.

EFE

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