Expertos creen que podría mejorar la situación de las medianas empresas, pero otros la critican.

도널드 트럼프, 미국 대통령

도널드 트럼프, 미국 대통령

Unos anticipan que será un factor acelerador del crecimiento, otros lo tachan de “fraude”: el proyecto de reforma fiscal en Estados Unidos, calificado de “revolucionario” por Donald Trump, suscita profundas divergencias sobre su potencial impacto económico y social.

Con una emblemática reducción de impuestos a las compañías, que caería de 35 por ciento a 20 por ciento, Trump defendió este miércoles un proyecto “pro-crecimiento, pro-empleo, pro-familias, pro-Estados Unidos”. Brad Close, vicepresidente de la asociación nacional de pequeñas empresas NFIB, coincide. Cree que la reforma “es crucial para ayudar a las pequeñas empresas a invertir y a crear puestos de trabajo”.

Las pequeñas empresas, aquéllas que emplean en promedio a cinco personas, “nunca se recuperaron completamente de la crisis mundial” de 2008-2009, señaló Close, y una caída de los impuestos es percibida como un medio para retomar el aliento. Esas compañías “contribuyen con cerca de la mitad del producto interno bruto y dos de cada tres nuevos empleos”, destacó el representante, quien se dice “muy contento con el proyecto” de reforma.

La NFIB y otras organizaciones patronales han denunciado varias veces un nivel demasiado elevado del impuesto a las sociedades y un código fiscal muy complejo como un freno para el crecimiento de las pequeñas empresas, que serían privadas de ingresos importantes para reinvertir y contratar personal.

La federación de minoristas (NRF) estimó que esta remodelación, la primera reforma fiscal de envergadura desde la aprobada por el republicano Ronald Reagan en 1986, va a “potenciar la economía”. En 20 por ciento, los impuestos a las empresas se ubicaría incluso por debajo del promedio de los de países industrializados, de 22,5 por ciento.

En un estudio reciente, la NRF calculó que una tasa de 20 por ciento frente al 35 por ciento actual “se traduciría en un alza de los salarios y la creación de entre 500.000 y 1,5 millones de nuevos empleos”. Ello también alentaría a los minoristas extranjeros a invertir más en Estados Unidos.

¿Y el déficit?

Otra cosa piensan los representantes de los trabajadores. “El proyecto fiscal de los republicanos no es otra cosa que un fraude y los trabajadores forman parte de a quienes ellos intentan engañar”, denunció Richard Trumka, presidente de la principal central sindical del país, la AFL-CIO.

“Primero está la promesa de reducción de impuestos para los ricos y para las grandes empresas que podrían ser revertidos a la economía. Luego la promesa de que las reducciones de impuestos se van a autofinanciar”, dijo. “Nada es verdad, y los responsables de ese desastre de miles de millones de dólares nos van a decir que no tenemos otra opción que reducir” los mecanismos de protección para la salud Medicaid y Medicare, y la seguridad social, se lamentó.

William Cline, economista del Peterson Institute, cree que que es difícil apreciar a cabalidad el impacto económico de esta reforma. “Indudablemente tendrá algunos efectos positivos”, dijo, al tiempo que llamaba a un optimismo moderado.

Nada es verdad, y los responsables de ese desastre de miles de millones de dólares nos van a decir que no tenemos otra opción que reducir los mecanismos de protección para la salud

“No sería demasiado entusiasta en cuanto a su impacto” porque “el principal problema sigue siendo hasta dónde los recortes de impuestos incrementarán el déficit”, agregó. “Y desde mi punto de vista, el crecimiento económico no será suficiente para que estos recortes se financien por sí mismos”.

La administración Trump, que está en busca de avances significativos tras el fracaso de aprobar el plan de salud que intentaba derogar y reemplazar el Obamacare, asegura que estos recortes en los impuestos no tendrán un impacto significativo en el presupuesto federal y se autofinanciarán al estimular el crecimiento y por lo tanto los ingresos del país.

El miércoles, el Comité para un Presupuesto Federal Responsable estimó, sin embargo, que el costo de estos recortes impositivos llegarían a 2,2 billones de dólares en 10 años. Ni espectacular ni desastroso, “el efecto en la economía probablemente será mixto”, resumió Cline remarcando que dicho efecto no se podrá ver hasta un año o inclusive un año y medio después de que esta reforma sea implementada.

“Debemos recordar que la política fiscal abarca al mismo tiempo a la política económica y a la presupuestaria. Las obligaciones presupuestarias serán determinantes”, dijo Mickey Levy, de Berengerg Capital Markets.

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