Las personas, la clave de la transformación digital

El reciente estudio del FMI que prevé un crecimiento del 1,7% en el PIB de España a causa de la transformación digital es realmente preocupante. Y es que últimamente, cuando se habla de digitalización se pone el foco en la tecnología y en las herramientas, como si éstas fueran las claves para abordar un proceso de modo exitoso. Sin embargo, la realidad es todo lo opuesto. El papel más relevante lo desempeñan las personas, los empleados, directivos y, por supuesto, accionistas que guarden una vinculación directa con la empresa que está inmersa en este paso hacia el cambio. Las estimaciones de la contribución de la digitalización no se harán realidad si no se pone el foco en las personas, así de sencillo y contundente.

Y la gran pregunta, ¿qué ocurre con la plantilla que trabaja a día de hoy en la compañía y que no está preparada para acometer esta transformación? Se trata de empleados que conocen bien la empresa, su ADN, los propósitos y todo el conocimiento sobre la compañía que pueden resultar muy valiosos y no se pueden desaprovechar, por lo que la solución no pasa por despedirles o ejecutar un ERE. Así, es crucial proveer a este capital humano de los recursos y formación necesaria para que se pueden preparar para la era tecnológica, para el uso eficiente de las herramientas y los procedimientos, y el cambio de mentalidad hacia una de corte más innovador. Una vez se haya diseñado una estrategia de formación adecuada, adaptada a los recursos y enmarcada en unos plazos temporales razonables, puede ocurrir que hayan miembros de la plantilla que no puedan acompañarnos en este proceso de transformación digital. Es algo natural y se debe mirar hacia delante con valentía.

La tecnología ha llegado para quedarse y va a forzar a las empresas a estar en continua transformación hacia la realidad que sea necesaria para poder tener éxito en el mercado en el que participan.

En esta línea, es importante resaltar un detalle clave de la digitalización: nunca se puede externalizar al 100%. Las compañías pueden contratar a una consultora o a un experto en esta área para asesorar, diseñar y acompañar este cambio, sin embargo, no se les debe otorgar el rol de actores principales, pues se trata de un proceso transversal que requiere de un conocimiento muy profundo de la empresa y, sobre todo, necesita una implicación directa de muchas áreas del negocio… en otras palabras, la transformación digital es un reto interno.

Otra gran pregunta es: ¿qué departamentos deberían estar implicados en el proceso de digitalización? Todos. Se trata de un efecto transversal que afecta a toda la compañía. La transformación digital es, en resumen, cómo hace la organización para adaptarse a la era tecnológica, donde los modelos de negocio, los productos y servicios, las personas, las metodologías internas, el talento y, en definitiva, todo, cambia.

Siguiendo con lo anterior, la principal área responsable es la Dirección General o, en su defecto, el Comité Directivo. Principalmente porque son los actores protagonistas a la hora de frenar o impulsar una iniciativa de transformación digital. En esta línea, es muy complicado cuando estos actores delegan el cambio en otros departamentos, dado que, si no “ponen ellos las manos en la harina” y no comprenden bien lo que se debe ejecutar para conseguir los retos, se convertirán inevitablemente en las principales barreras de acción.

Otra de las claves pasa por cambiar la cultura de la empresa. Implementar un proceso de esta magnitud en un organigrama vertical se vuelve tremendamente difícil porque lo que necesita una organización es, precisamente, un cuadro mucho más horizontal donde se permita el error, clave a la hora de innovar. España es un país donde se castiga el fallo y se persigue, algo completamente incompatible para acometer la digitalización con éxito. Es fundamental identificar el capital humano innovador, con una mentalidad abierta y dispuesta, de hecho, las compañías deben apoyarse en ellos e incluso incentivarles. Y cuidado, es fundamental escuchar las opiniones, vengan de donde vengan. Una persona en prácticas, un becario, puede aportar una visión y una idea interesante, fresca, que puede cambiar algún elemento determinante dentro de la empresa contribuyendo sensiblemente a la digitalización.

También es fundamental dejar claro que la transformación digital no es nada nuevo.

Desde hace más de 30 años se lleva hablando de “gestión del cambio”. La gran diferencia entre la gestión del cambio y la transformación digital es que en el primero se intentaba ir del punto A al B y, una vez se llegase al B ya se había logrado el objetivo. Mientras que en el proceso de digitalización, una vez se llegue al punto B se debe poner la mira en el C, D, y así sucesivamente. El cambio se vuelve continuo, con lo cual el principal reto es generar una cultura interna abierta y tolerante al cambio, porque está claro que la tecnología ha llegado para quedarse y va a forzar a las empresas a estar en continua transformación hacia la realidad que sea necesaria para poder tener éxito en el mercado en el que participan.

Daniel Marote es socio director de Hydra.digital y experto en marketing y transformación digital.

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