Una mujer saudí conduce su vehículo en Yedá, el 27 de septiembre de 2017

La decisión de Arabia Saudí de permitir conducir a las mujeres supuso una sentencia de muerte para algunas aplicaciones de reserva de vehículos con conductor como Careem, aunque uno de sus fundadores espera que el negocio florezca e incluso planea contratar a miles de mujeres.

La sorpresiva reforma, que entrará en vigor a partir de junio, vino favorecida en gran parte, según los expertos, por el difícil contexto económico por el desplome de los precios del crudo.

Además de poner a millones de mujeres al volante, la medida podría permitir que muchas se incorporen al mercado de trabajo y el ahorro de miles de millones de dólares, según los analistas, mientras que el país trata de revitalizar su economía, dependiente del petróleo.

Se temía que la reforma tuviese un impacto negativo en Careem, pues la mayor parte de sus clientes son mujeres, pero la empresa prevé contratar a 100.000 mujeres para conquistar un nuevo nicho de mercado en este reino, donde muchas mujeres son reacias a ser transportadas por hombres.

“Empecé a recibir mensajes de ‘pésame’ [por nuestro negocio] tras esa histórica decisión… pero yo solo veo esperanza”, afirmó el cofundador y presidente de la compañía, Abdula Elias, a la AFP.

“Hay mucha gente que no utiliza nuestros servicios porque quieren mujeres [conductoras]. Es una nueva clientela. Creación de puestos de trabajo, nuevos productos y, en general, el acceso a un mercado mayor… eso es lo que guía nuestra esperanza”.

El artífice de la reforma es el príncipe Mohamed Bin Salman, de 32 años, que se presenta como un modernizador del reino, profundamente conservador, donde más de la mitad de la población tiene menos de 25 años

Su programa “Visión 2030” de reformas económicas y sociales promueve la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, para que estas constituyan el 33% de la mano de obra del país, frente al 22% actual.

Se espera que su última reforma sirva para liberar a las mujeres, tanto social como financieramente, muy dependientes de conductores desconocidos o familiares varones.

– Eliminar barreras –

“El hecho de permitir que las mujeres puedan conducir eliminará una barrera significativa en su capacidad para trabajar, y también librará a muchas familias de la costosa carga de contratar a un conductor o de arreglarse para que un miembro de la familia, varón, pueda llevarlas” a donde necesiten, afirmó Graham Griffiths, analista del gabinete de consultoría Control Risks.

“Las mujeres que buscan puestos de poca responsabilidad se beneficiarán significativamente [y] los empleadores también tendrán un mayor acceso a mujeres con una alta educación y motivadas que hasta ahora no podían trabajar por culpa de la prohibición”.

La medida también podría impulsar la venta de automóviles, especialmente en los próximos meses, antes del aumento de que se implemente un impuesto sobre el valor añadido en enero de 2018.

“Habrá más préstamos para comprar automóviles y el sector de las aseguradoras se disparará”, afirmó Mazen Al Sudairi, director de investigación en el instituto Al Rajhi Capital, con sede en Riad.

“El consumo minorista también cobrará impulso por el ahorro de las familias al no tener que contratar conductores”.

– ‘Mano de obra productiva’ –

Sin embargo, cientos de miles de chóferes, la mayoría del sur y del sureste asiático, podrían perder sus empleos, lo que impactaría en las remesas que envían a sus países.

El Gobierno prevé ahorrar billones de dólares gracias a la medida.

Arabia Saudí dedica más de 25.000 millones de riales (6.700 millones de dólares) al año en los sueldos de sus 1,38 millones de conductores extranjeros, además de los gastos que conllevan sus permisos de entrada y de residencia en el país, su vivienda y seguro médico.

La consultoría Capital Economics afirmó que, mientras que el aumento de las mujeres en la fuerza de trabajo del país incrementará el crecimiento del PIB, estas tendrán que enfrentar numerosos obstáculos antes de conseguir un empleo, como el sistema de tutela del país.

En Arabia Saudí, un familiar varón -normalmente, el padre, el hermano o el marido- debe dar su consentimiento si una mujer quiere estudiar, viajar o llevar a cabo otras actividades.

“El sistema de tutela significa que el hombre todavía tiene autoridad para tomar un buen número de decisiones importantes que afectan a las mujeres”, indicó Capital Economics.

Los analistas vaticinan que la reforma podría aumentar la presión para eliminar tales obstáculos.

“Mientras que la dependencia de Arabia Saudí en el petróleo se vuelve insostenible, el reino necesitará más mano de obra productiva y eso incluye a las mujeres”, declaró a la AFP Kristin Diwan, del Arab Gulf States Institute, de Washington.

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