Foto: Isla de la Posesión, en el archipiélago Crozet | Foto: NASA
Isla de la Posesión, en el archipiélago Crozet | Foto: NASA

24/11/2017 - 11:50 H. – Actualizado: 1 M.

Desde el principio se barajó la posibilidad de que una explosión provocara un fallo en las baterías que impidiera que el submarino argentino ARA San Juan, que salió del puerto de Ushuaia (sur) el 13 de noviembre emergiera del fondo del agua. Después se abrieron las hipótesis: podría estar en la superficie, sin propulsión. O tal vez a media agua. Todos los escenarios eran posibles. Pero la última información de la Armada de Argentina apuntaba casi por completo hacia la opción de la explosión: el portavoz de este organismo, Enrique Balbi, aseguró que en la zona donde se estaba enfocando la búsqueda del buque se había registrado el mismo día de la última comunicación un evento “anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión“.

En rueda de prensa, señaló que había sido una información del embajador argentino en Austria, Rafael Grossi, la que apuntaba a este acontecimiento. Grossi, que es investigador nuclear y fue director adjunto del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el que está detrás del acuerdo con Irán sobre el programa nuclear, fue quien dio el aviso a los equipos de búsqueda de esta explosión. Él fue quien se dirigió a la capital austriaca, donde tiene su sede la Organización del Tratado de Prohibición Completa de Ensayos Nucleares (OTPCEN, por sus siglas en inglés), quien solicitó que se investigara lo acontecido el miércoles 15 de noviembre frente al golfo de San Jorge, frente a la costa argentina, y quien finalmente cotnactó con el canciller argentino, Jorge Faurie, las conclusiones del informe.

¿Pero quién detectó ese sonido? ¿Y desde dónde? Es extraño, pero fue desde una pequeña isla deshabitada desde donde se informó de la explosión —o implosión—. Se trata de isla de la Posesión, un pequeño territorio que pertenece al archipiélago de Crozet (territorios australes de Francia), completamente deshabitada —en todo el archipiélago no residen más de 40 personas—: es aquí donde está instalado el HA04, una estación hidroacústica instalada en diciembre de 2016 y la última pieza del puzle del mapa sonoro global.

En esta isla están repartidos seis hidrófonos o micrófonos submarinos, colocados de tres en tres en los dos polos de la isla, que transmiten todos los datos sobre sonidos marinos a través de cables de unos 50 kilómetros hasta una instalación receptora, ubicada también en Posesión. Desde aquí se envían a la sede del CTBTO en Viena. Estos hidrófonos son capaces de captar sonidos de baja frecuencia que tienen lugar bajo la superficie del agua a raíz de, entre otras cosas,, un ensayo nuclear, ya que este sonido se va propagando a través del agua. De hecho, su eficacia es tal que este sistema solo necesita once estaciones repartidas en todo el mundo para tener controlados los sonidos de todos los océanos del mundo.

Además de la estación de Crozet fuer otra, ubicada en la isla de Ascensión, la que detectó este sonido. Ascensión, en medio del Atlántico entre las costas de Brasil y Gabón, pertenece a los territorios de ultramar de Reino Unido y alberga el HA10, otra de las estaciones hidroacústicas del Sistema de Supervisión Internacional del CTBTO. Las dos estaciones detectaron una señalr de un “evento impulsivo subacuático” a las 13:51 GMT del 15 de noviembre en una ubicación concreta (lat.: -46,12 y long.: -59,69) que es, según el propio organismo, “las inmediaciones de la última ubicación conocida del ARA San Juan”.

En una entrevista con Infobae, Grossi ha explicado que si bien no se puede confirmar al 100% que se trató de una explosión hay una situación de “altísima verosimilitud” y lo que sí se puede confirmar con toda seguridad es su ubicación, porque las coordenadas geográficas “son muy precisas”, aunque “tienen un margen”. “Hay que tener en cuenta que son tres las estaciones que detectaron el evento: dos en la isla Ascensión y una en las islas Crozet”, señaló. ¿Pero podría haber sido un ataque? No, el diplomático lo duda mucho. “No tiene nada que ver con un ataque militar porque, en primer lugar, debería haberse detectado otro navío en la zona y, segundo, sería un fenómeno distinto con una señal con otro tipo de curva, más larga y con más eco”.

Si hubo explosión… ¿hay supervivientes?

Esta es la duda principal: si realmente fue una explosión en el submarino, ¿es posible que haya supervivientes dentro del ARA San Juan? “Con los datos que nos brindaron no se pueden hacer este tipo de conjeturas”, señala Grossi. Lo más importante de estas comunicaciones es que la localización del evento hidroacústico registrado coincide totalmente con la última localización conocida del submarino, aunque más allá no hay nada más que se pueda confirmar.

Uno de los autores del informe del CTBTO, un exsubmarinista nuclear estadounidense, consideró, después de confirmarse la explosión, que incluso de haber ocurrido en el submarino —lo que podría haber ocurrido hacia adentro, por lo que el término correcto sería implosión— todavía no se podía descartar que hubiera supervivientes, ya que los miembros de la tripulación podrían encontrarse “vivos” en alguno de los compartimentos estancos del ARA San Juan. “Mi recomendación es no abandonar la búsqueda”. Y así se ha hecho. La Armada Argentina, con ayuda de más de una decena de países, continúa buscando dónde está el buque.

Diez días desaparecido

La última vez que se tuvo contacto con el submarino de la Armada argentina fue en la madrugada del miércoles 15 de noviembre. Pasado un tiempo prudencial sin tener comunicación con los 44 tripulantes a bordo, en la madrugada del jueves se puso en marcha el protocolo de búsqueda y cinco días después continúa activo. El presidente de Argentina, Mauricio Macri, que el lunes visitó a los familiares de los tripulantes, aseguró que su Gobierno está comprometido a utilizar “todos los recursos nacionales e internacionales” que se necesiten para hallar el submarino “lo antes posible”. Ahora continúa la búsqueda, pero tiene previsto purgar la Armada y expulsar al jefe de la misma una vez que se localice al submarino.

El buque había partido el lunes del austral puerto de Ushuaia y se dirigía de regreso a su base, en la localidad de Mar del Plata, ubicada al sur de la provincia de Buenos Aires. El Ministerio de Defensa argentino detalló la noche del sábado que la última posición conocida del ARA San Juan fue en el área de operaciones del golfo San Jorge, a 240 millas náuticas, el equivalente a 432 kilómetros.

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