El gran patriarca de Angola, José Eduardo Dos Santos, ha efectuado este martes la histórica salida de la presidencia, tras 38 años al poder, en la multitudinaria ceremonia de investidura de su sucesor, celebrada en el gigantesco mausoleo de Agostinho Neto que se erige en la capital, Luanda.

El nuevo presidente, Joao Lourenço, ha sido uno de los fieles delfines de Dos Santos, un general respetado dentro del Ejército que representa la continuidad.El presidente saliente se ha quedado además con la presidencia del partido y se ha blindado la capacidad de seguir moviendo hilos.Sin embargo, el ascenso de Lourenço al poder abre las puertas a una nueva era, ya que supone un cambio de rostro en un país donde ha gobernado el mismo líder durante las últimas cuatro décadas.

Lourenço hereda un país en plena crisis económica, con falta de divisas y una economía dependiente del petróleo, pero también con un gran potencial. Angola tuvo que despegar desde cero en 2002, con un país destrozado tras cuatro décadas de guerra. En 17 años de paz se han reconstruido grandes infraestructuras básicas (carreteras, red ferroviaria, aeropuertos o presas) pero aún queda mucho por hacer.

Ex veterano de guerra y general, bautizado por los angoleños con el apodo “J Lo” —como Jenifer López—, el nuevo presidente de Angola, Joao Lourenço, comparte con su antecesor el anticarisma y toda una vida dedicada al Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), el único partido que ha gobernado Angola desde la Independencia. Pero queda al margen de los escándalos de corrupción que rodean tanto a su antecesor como a muchos de los llamados “generales” de su entorno próximo.

Exministro de Defensa, Lourenço está casado con Ana Dias de Lourenço, una tecnócrata que ha ocupado varios cargos ministeriales y que ha representado a Angola en el Banco Mundial.

Joao Manuel Goncalves Lourenço (5 de marzo de 1954) nació hace 63 años en la ciudad portuaria de Lobito, en el centro costero de una Angola aún bajo el control colonial de Portugal. Lourenço crece entre el ajetreo del ferrocarril, que transportaba minerales desde el vecino Congo belga (ahora República Democrática del Congo); entre la actividad frenética marítima del segundo puerto más importante del país – en aquel momento estaba en plena efervescencia— y entre los albores de la guerra por la Independencia (1961-1974).

El expresidente de Angola (izq) y su mujer, en la ceremonia de investidura este lunes en Luanda.

Hijo de una familia políticamente comprometida, la infancia y adolescencia de Joao Lourenço coincidieron con las primeras revueltas de la mayoría negra contra Portugal y con el nacimiento del propio Movimiento Popular por la Liberación de Angola (MPLA), del que ha formado parte toda su vida. Su padre, enfermero, pasó tres años en la cárcel por actividad política ilícita.

Con 20 años, un joven Joao Lourenço se une a la lucha armada y participa en los combates durante el último año de la guerra de liberación, hasta que se proclama la Independencia el año 1975 y el MPLA toma el poder. Sin embargo, tras la huida masiva de los portugueses, el conflicto vira a guerra civil y, ahora desde un gobierno recién adquirido y un país por construir, Lourenço y sus camaradas del MPLA siguen en estado guerra.

Como cientos de jóvenes africanos en plena guerra fría, Lourenço viaja a la Unión Soviética (del 1978 al 1982) donde recibe entrenamiento militar y estudia Historia en la Academia Superior de Lenin, en Moscú, antes de regresar a Angola y convertirse en gobernador de Moxico, una de las zonas con más actividad bélica en uno de los momentos más crudos de la guerra civil. Feudo de la UNITA —sus rivales de armas— Lourenço fue gobernador en territorio enemigo, siendo actor protagonista en una de las etapas más duras del conflicto. Base de operaciones tanto para la UNITA como para el MPLA, Moxico fue escenario también de numerosas incursiones del Ejército de Sudáfrica, que apoyaba a la UNITA, quedando al final de la guerra más larga de África como una de las zonas más minadas del mundo.

Y ahí comienza la ascensión de Joao Lourenço. Primero adquiere la dirección política de la ex rama armada, después sube a presidente del grupo parlamentario, hasta que llega a la vice presidencia de la Asamblea Nacional.

Lourenço hizo un primer amago hacia la presidencia en 1998, con el país aún en guerra, cuando fue nombrado secretario general del MPLA. Mostró su motivación para relevar a Dos Santos, pero con la paz, en 2002, la retirada de Dos Santos se difuminó y él pagó su osadía con unos años de purgatorio político. El delfín, discreto pero firme, volvió al estrado como ministro de Defensa en 2014. Con la confianza de Dos Santos recuperada y catapultada, Lourenço dibujó su camino hacia la cima, hasta que el año pasado apareció como sucesor.

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