En Barcelona, los independentistas volvieron a protestar contra la intervención de la región
En Barcelona, los independentistas volvieron a protestar contra la intervención de la región. Foto: AFP / Josep Lago

MADRID.- El separatismo catalán acelera su repliegue, urgido por recuperar el poder: los dos grandes partidos nacionalistas negocian un programa electoral conjunto del que eliminan la aspiración a la independencia unilateral, que fue el foco central de su actividad los últimos dos años.

Esquerra Republicana (ERC) y el Partit Demòcrata (PDeCAT) -que gobernaron juntos hasta el 27 de octubre- van a las elecciones regionales del 21 de diciembre con listas separadas, pero mantendrán la unidad de acción a través de un pacto de nueve puntos que incluirán en sus plataformas.

Uno de esos apartados recoge la promesa de “conseguir una negociación bilateral con el Estado español y a la vez con la Unión Europea a partir de la cual se haga posible el acceso de Cataluña a la plena independencia y la efectiva y pacífica articulación democrática de la república catalana”. Lo anticipó ayer Nació Digital, uno de los medios más afines al separatismo y lo ratificaron fuentes de los dos partidos.

Así harían retroceder el reloj a 2015, cuando su pelea apuntaba a conseguir que Madrid aceptara un referéndum de autodeterminación al estilo del que se hizo en Escocia hace tres años. Es una forma implícita de admitir que no volverán a desafiar la legalidad española como hicieron en octubre pasado, cuando celebraron una consulta prohibida por la justicia y después proclamaron la república en una sesión parlamentaria.

Varios motivos justifican el giro. El primero es el miedo a una derrota: las encuestas conocidas hasta ahora reflejan que ERC y el PDeCAT (se presenta bajo el nombre Junts per Catalunya), más los anarquistas de la CUP, podrían no alcanzar la mayoría de bancas necesaria para formar gobierno. La apelación al referéndum pactado les permitiría sondear el apoyo de En Comú Podem, el partido de la alcaldesa Ada Colau, soberanista moderada.

Otra razón se vincula con la necesidad de los líderes separatistas de aliviar su situación penal. Los miembros del gobierno que destituyó el presidente Mariano Rajoy a finales de octubre están presos en Madrid o fugados en Bélgica, pero son candidatos otra vez.

Foto: Mathias Oesterle / DPA

La renuncia a la vía unilateral les servirá para reclamar ante la justicia que se les permita seguir el proceso en libertad. El Tribunal Supremo ya lo dispuso para los parlamentarios acusados por rebelión, sedición y malversación: argumentó que habían expresado su intención de no reincidir. Ese tribunal asumirá en los próximos días también la causa por los mismos delitos contra los ex integrantes del Ejecutivo, que hasta ahora se sustancia en la Audiencia Nacional.

Entre rejas está Oriol Junqueras, ex vicepresidente de la Generalitat y líder de ERC. Su partido, con él al tope de la lista, encabeza las encuestas. En un escrito judicial, reconoció esta semana la vigencia de la intervención estatal sobre Cataluña, en aplicación del artículo 155 de la Constitución, y admitió que la proclamación de la república fue un “hecho político”, sin valor jurídico.

En la misma sintonía está el presidente depuesto Carles Puigdemont, que litiga contra su extradición desde Bruselas. Aunque insiste en que es el “legítimo” jefe del gobierno catalán, ya dijo días atrás que “hay alternativas” a la independencia para el futuro de su tierra.

Programa

El pacto que negocia con Junqueras sostiene que se necesita “ampliar la mayoría ciudadana partidaria de que Cataluña pueda ejercer el derecho a la autodeterminación”. Parece una admisión de que le faltaban apoyos para avanzar hacia la república.

Otros puntos que llevarán en el programa incluyen el reclamo de liberación de los ex cargos presos y el fin de la intervención estatal de las cuentas autonómicas. La idea por el momento no seduce a la CUP, la porción minoritaria del frente soberanista.

Una eventual renuncia a la unilateralidad le permitiría a Rajoy terminar con la intervención incluso si el próximo gobierno fuera de signo independentista. “Que respeten la ley y los derechos de todos y así no habrá ningún problema”, dijo ayer el presidente.

La última encuesta conocida, publicada el domingo por El Periódico, de Barcelona, muestra a ERC en primer lugar (37-38 escaños) y a la lista de Puigdemont detrás (24-25). La CUP estaría en 7-8. Como la mayoría se consigue con 68, está claro que van muy ajustados de número para formar un gobierno de coalición. En el bando constitucionalista, Ciudadanos y el Partido Socialista están casi empatados en 24-25, y el Partido Popular (PP) alcanzaría apenas 6-7. En Comú Podem, pese a estar en quinto lugar con 9-10, podría tener la llave de la gobernabilidad.

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