Los socialistas se han lanzado a por los votos de Ciudadanos en Catalunya. El PSOE ha endurecido su discurso en las últimas fechas con el propósito de situar a la formación de Albert Rivera a la derecha del PP. En Ferraz consideran que esa estrategia puede permitirles hacerse con una parte del electorado que en los últimos comicios se decantó por la opción que encabeza Inés Arrimadas.

En el PSOE consideran que el acuerdo de Gobierno entre Rivera y Mariano Rajoy penaliza a Ciudadanos en Catalunya. Consideran que el electorado catalán es especial y que no ve con buenos ojos que se sustente al PP en Madrid. De ahí que buena parte de su estrategia se centre en recordar la firma de aquel pacto por la vía de destacar sus incumplimientos.

Pedro Sánchez se desplazó a Valladolid para celebrar dos reuniones de la Ejecutiva. En la primera, el PSOE salió al ataque contra PP y Ciudadanos al considerar que el 85% de las medidas que prometieron están sin hacer. A pesar de que el secretario general criticó duramente ese acuerdo, ha reeditado esa crítica en una segunda reunión de la dirección este vez en Madrid. Ferraz ha elaborado un segundo documento en el que señalan 100 incumplimientos.

Los socialistas son conscientes de que parte de su electorado se fue a Ciudadanos en las últimas contiendas electorales. Fuentes socialistas admiten que entre los votantes del PSC hay dos perfiles –uno más catalanista y otro más españolista– y que Ciudadanos ha sabido explotar su lado más españolista para atraer a un sector del PSC. Sin embargo, en Ferraz consideran que un Ciudadanos “escorado a la derecha” levanta suspicacias en muchos de esos votantes que se ven capaces de recuperar.

“Acaba haciendo bueno al PP”

De ahí que el PSOE se esfuerza en situar al que fue su socio para la investidura de Sánchez “a la derecha del PP”. “El VOX de la política española”, fue la definición del secretario general. Su número dos, Adriana Lastra, fue un paso más allá al comparar a Rivera con José Antonio Primo de Rivera, el fundador de la Falange. Luego rectificó y tuiteó que quería referirse a José María Aznar.

No obstante, en el ánimo de Lastra, que admitió que sus palabras eran fruto del calor de la conversación, estaba clara la intención: situar a Ciudadanos en la derecha extrema. “Su discurso acaba haciendo bueno al PP”, aseguró Lastra, que agregó que Ciudadanos es un “partido netamente de derechas”.

La respuesta de Ciudadanos no se hizo esperar. El vicesecretario general, José Manuel Villegas, pidió al PSOE que no “insulte” a Rivera: “No tiene sentido que los dirigentes del PSOE, en vez de enfrentarse al separatismo y a los separatistas, se dediquen a insultar al presidente de Ciudadanos”, expresó.

Además, en el PSOE también creen que el “entusiasmo” de Rivera por la aplicación del 155 –fue el primero en defenderlo con vehemencia antes incluso de que se conocieran las negociaciones con Moncloa– también juega en su contra en Catalunya. Los socialistas apoyaron la intervención de la Generalitat pero creen que ha calado en su potencial electorado que trataron de evitarlo hasta el último momento.

Inicialmente la batalla del PSC era por la izquierda contra los ‘comunes’, pero en el PSOE consideran que la candidatura que encabeza Xavier Domènech está desinflada y creen, además, que puede acabar dándole a Miquel Iceta las llaves del Palau gracias a una abstención que se sume al apoyo del PP y el hipotético de Ciudadanos. Que Inés Arrimadas apoye a Iceta pese a superarle en votos es de por sí complicado y los ataques del PSOE no allanan el camino. Sin embargo, los socialistas creen que al partido de Rivera le penalizaría aún más quedar ante el electorado como provocador de un bloqueo que lleve a una repetición de comicios.

Otra guerra: la reforma de la Constitución

El PSOE ha llegado a responsabilizar también a Ciudadanos de que la reforma constitucional se ralentice. Los socialistas atribuyen en buena parte la negativa de PP y Ciudadanos a que eche a andar la comisión territorial –que consideran es el paso previo a la apertura de la subcomisión para abordar los cambios en la Carta Magna– a la campaña electoral. “La posición de la otra derecha no ayuda”, dijo Lastra en referencia a Ciudadanos.

En Ferraz han caído como un jarro de agua frío las declaraciones de dirigentes del PP negando la posibilidad de que se reforme la Constitución e incluso que Rajoy haya dicho que está dispuesto a “hablar” del asunto cuando prometió a Sánchez abrir el debate de la reforma en un plazo de seis meses a cambio del apoyo al 155.

Sin embargo, el PSOE sostiene su confianza en que el presidente mantenga su palabra. Fuentes de la dirección atribuyen el ninguneo del PP a la existencia de dos almas en las filas conservadoras: una más dura que rechaza la apertura de ese debate y otra que se abre abordarlo en la que sitúan a Rajoy.

“Rajoy y una parte del PP están dispuestos a reformar la Constitución y han aprendido que el problema de Catalunya no se soluciona a golpe de 155”, expresa una dirigente socialista.

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