Los emprendedores que se instalan en las ‘smart cities’ acceden a un entorno de innovación y oportunidades de negocio al colaborar con la Administración, poniendo en el centro a la ciudadanía y mejorando la gestión de recursos.

Para identificar el uso que sus clientes hacían del agua, el Canal de Isabel II utilizaba una metodología que, además de cara, no proyectaba los resultados esperados. Para solucionarlo, hace dos años la empresa pública lanzó una licitación a la que acudió Treelogic, una pyme especializada en la optimización de procesos utilizando las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Así, junto a otra firma española -Exeleria-, la compañía asturiana conformó una unión temporal de empresas (UTE) para desarrollar una propuesta que identificara los patrones de uso de agua que seguían los hogares madrileños. “El sistema extrae información para el cliente, lo que le permite ahorrar a través de un uso más eficiente de agua o con un cambio en la tarificación de su factura. Por su parte, el Canal de Isabel II identifica los picos de consumo para minimizar la intervención de sus técnicos y utilizar menos recursos”, comenta José Antonio Sánchez, portavoz de Treelogic. Así, esta iniciativa replica el funcionamiento de las ciudades inteligentes poniendo la tecnología y los recursos al servicio de la ciudadanía.

Colaboración y largo plazo

Aunque existen distintas definiciones para el término smart city todas comparten un modelo de urbanismo que utiliza la innovación para garantizar el desarrollo sostenible en la ciudad. Un entorno en el que sus actores principales, la Administración Pública, las empresas y la población, consiguen resolver sus necesidades a través de la colaboración.

Por el uso intensivo de la tecnología en campos como el big data o la inteligencia artificial, las ciudades inteligentes se convierten en espacios de oportunidad para las start up. “Al enfrentarse a desafíos transversales, los ayuntamientos van a buscar la colaboración con empresas para responder a las demandas de sus vecinos”, afirma Joan Riera, profesor de Esade. En este sentido, en España destacan los retos que plantea en las urbes la participación ciudadana en los gobiernos, y otros campos como la seguridad o la movilidad.

Aunque se enfrente a problemas globales, el entorno de cada ciudad inteligente es complejo y cambiante. Por tanto, la solución que una pyme puede ofrecer en una no se puede aplicar en otra. Por ejemplo, los atascos en Madrid se producen por el excesivo uso del coche particular. Sin embargo, las horas punta en Copenhague las protagonizan las bicicletas. En este sentido, la tecnología que desarrollen los emprendedores debe ofrecer soluciones, “pero sobre todo identificar y resolver problemas concretos”, señala Pascual Berrone, profesor de IESE.

Por otra parte, el experto recomienda a las start up que antes de presentarse ante una institución tengan en cuenta las dimensiones del entorno en el que quieren operar. “No es lo mismo desarrollar un proyecto piloto, o una iniciativa en un barrio pequeño, que monitorizar el consumo eléctrico de millones de habitantes”, comenta Berrone. Así, las compañías que por su tamaño no puedan acometer grandes proyectos, pueden buscar otros espacios.

Para esto, España ofrece multitud de iniciativas en pueblos o capitales de provincia que las pymes pueden localizar en páginas como Red.es o Smartruralland.com. “Se trata de espacios en los que encontrarán menos competencia y más libertad de actuación”, afirma Riera. Además, los responsables de pequeñas localidades pueden mostrarse más proclives a cooperar con las start up que otros ayuntamientos. Para prestar un servicio, las autoridades de una gran ciudad exigirán muchas garantías que serán difíciles de cumplir para una empresa de reciente creación”. Sin embargo, para el alcalde de un pueblo, encontrar un partner tecnológico puede ser la oportunidad de situar su urbe en el mapa y atraer a nuevos vecinos.

Concienciar al ciudadano

Un papel fundamental en el éxito y recorrido de las ciudades inteligentes lo juegan sus habitantes. En este sentido, la supervivencia de una ‘start up’ que haya desarrollado un proyecto ligado al entorno de una ‘smart city’ puede depender de que sus habitantes respeten las reglas del ahorro en el consumo, den una segunda vida a sus residuos o participen en las iniciativas que proponen las instituciones. En este sentido, y por su propio beneficio, las empresas deben participar en la labor de concienciación que realizan las administraciones. Así, además de jornadas en las que expliquen su proyecto, las iniciativas que desarrollen deben ser inclusivas. Esto significa que sean fáciles de utilizar y no estén orientadas solamente a nativos digitales o ciudadanos que manejen las últimas tecnologías.

Sectores de oportunidad

1. Administración y gobierno. Las nuevas dinámicas políticas favorecen cada vez más la participación ciudadana, por lo que el desarrollo de programas que permitan la votación de propuestas, la transparencia en las instituciones o la administración electrónica es un sector fundamental en las ciudades inteligentes.

2. Movilidad. Iniciativas que hagan frente a la congestión del tráfico en las ciudades, como el vehículo compartido, nuevos sistemas de reparto de paquetería y reparto de última milla, la gestión inteligente de las plazas de aparcamiento o vehículos ágiles y no contaminantes son un área fundamental para emprender en la ‘smart city’.

3. Urbanismo. Es el sector donde más iniciativas se pueden realizar. Pueden ir desde sensores en contenedores para optimizar la recogida de basuras, farolas que iluminan las calles dependiendo del tráfico de personas que haya en el momento o sistemas de riego de jardines y parques que se adaptan a las condiciones climáticas. Además, en este área se incluye todo lo referente al turismo urbano y la ciberseguridad.

4. Energía y Medioambiente. Sustituir el uso de energía tradicional con la instalación de placas solares o fomentar el ahorro de agua contribuye a mejorar estos entornos.

La moto eléctrica y conectada al usuario

Silence es el modelo de ‘scooter’ preferido tanto por los repartidores de Seur como por los agentes de policía en Londres. Y es que desde que inició su actividad en 2012, esta compañía no ha dejado de crecer de la mano de su fundador, Carlos Sotelo, un campeón del Dakar que decidió reinventarse con la moto eléctrica. “Nuestros vehículos están conectados al usuario. A través de una ‘app’ el conductor puede saber el estado de la batería, cuánto CO2 ha dejado de emitir y la gasolina que ha ahorrado”, señalan desde una compañía que ya tiene más de 1.500 ‘scooters’ en circulación.

Playas limpias gracias a una ‘app’

La ciencia ciudadana encuentra su espacio en las ciudades inteligentes de la mano de iniciativas como Marnoba. “A través de la aplicación cualquier entidad pública, privada o ciudadano puede enviar datos sobre residuos abandonados en las playas”, comenta Estíbaliz López, coordinadora de una plataforma implantada en más de 300 playas de la costa española. Gracias al envío de esta información, los datos son georreferenciados para que cualquier científico pueda estudiar el impacto medioambiental que sufren los ecosistemas marinos con este tipo de contaminación.

‘Big data’ contra los accidentes de tráfico

Los accidentes de tráfico son la primera causa de mortalidad entre jóvenes de entre 19 y 24 años. Pero se pueden evitar. Esto es lo que trata de conseguir Bismart, una ‘start up’ que nació en 2009 y ha sido premiada por Microsoft como su mejor socio en análisis de datos. “El Gobierno de Cataluña lleva años tratando de reducir el número de muertes por accidentes de tráfico que se producen en su región. Un objetivo que lograron hasta 2015, año en el que los incidentes crecieron”, señala Albert Isern, consejero delegado de Bismart. Para solucionarlo, su compañía ha desarrollado un sistema que analiza los datos aportados por los servicios de emergencia y movilidad para que los Mossos d’Esquadra puedan predecir dónde se producirá el próximo accidente.

Estudiar el espacio público desde el aire

El equipo de Urban Data, formado por arquitectos, informáticos e ingenieros, llevaba tiempo pensando en cómo se podía optimizar el espacio público. “Existen muchas soluciones destinadas a mejorar la fluidez del tráfico rodado pero ¿y lo que pasa en las aceras?”, se preguntaba Laura Migueláñez, especializada en diseño digital de la compañía. Así, analizaron cómo se movía la gente durante las protestas callejeras en Madrid gracias a imágenes que grabaron desde las alturas. Con esto consiguieron desarrollar un algoritmo de recopilación de datos. “Nuestro dispositivo utiliza inteligencia artificial que nos permite diagnosticar cómo debe ser la arquitectura del espacio público para que los ciudadanos disfruten más de sus plazas y zonas de paseo”, afirma Migueláñez.

Aprendizaje automático contra el crimen

Además de sus proyectos para mejorar la gestión y el uso del agua con el Canal de Isabel II, Treelogic ha desarrollado numerosos proyectos en torno a ciudades inteligentes. “Nuestra especialización en ‘big data’ e inteligencia artificial nos ha permitido colaborar en el desarrollo de soluciones que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos”, señala José Antonio López. Una de estas iniciativas ayuda a los agentes municipales de Las Rozas, al norte de Madrid, a combatir el crimen. “El sistema de vídeo procesa imágenes en tiempo real para detectar delitos automáticamente. Así localizamos la actividad criminal desde el primer momento”, afirma el experto. Además, Treelogic cuenta con otras iniciativas, como un medidor de la calidad del aire en A Coruña.

Alumbrado público inteligente

Para una ciudad que disfruta de pocas horas de luz durante los inviernos utilizar dispositivos de iluminación eficiente supone un ahorro considerable para las arcas públicas. Esto es lo que ha logrado San Sebastián gracias a Smartkalea, un proyecto para convertir la ciudad vasca en una urbe inteligente en el que ‘start up’ locales ponen su tecnología a disposición de su ayuntamiento. “Con el dispositivo de Leycolan, que dirige la luz al lugar exacto que se quiere iluminar, la ciudad ahorra un 75% en el consumo eléctrico exterior”, señala Juan Bautista, gerente de una pyme que realiza iniciativas similares con el Ayuntamiento de Logroño.

Un escaparate para el turismo de ciudad

Kitewalk podría ser el Uber del turismo. De hecho, los desarrolladores de esta aplicación han utilizado la misma tecnología para que comerciantes, turistas y ayuntamientos dispongan en su móvil de toda la información necesaria para disfrutar de la ciudad. “Los hosteleros tienen acceso a una vitrina donde pueden gestionar sus eventos o fotografías en tiempo real. Los turistas disponen de la información que necesitan para completar su jornada, como ofertas o agenda cultural, y los ayuntamientos descubren incidencias en la ciudad gracias a los avisos que dan los usuarios”, señala Jorge Yebra, cofundador de la plataforma.

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