Automoción
Antón Pradera, presidente de CIE Automotive, en la sede del grupo en Bilbao.
Antón Pradera, presidente de CIE Automotive, en la sede del grupo en Bilbao.

CIE crece por el tirón de México y por la recuperación de Brasil

El ensamblaje de vehículos en el país azteca aumenta este año a un ritmo del 14%

India y China aportan ya al grupo el 13,3% del beneficio bruto de explotación

Antón Pradera, presidente de CIE Automotive, ya adelantó en la junta de accionistas de mayo pasado que el fabricante de componentes de automoción continuaría en 2017 alcanzado “unos números asombrosos”. Unas palabras refrendadas en esa reunión por Jesús María Herrera, consejero delegado del grupo, que añadió que este año sería “histórico por crecimiento de ventas y resultados.

Los datos al cierre del tercer trimestre van en esa dirección. La multinacional con sede en Bilbao creció por encima del 30% en facturación, beneficio neto y Ebitda (resultado bruto de explotación). Con la aportación de la participada de tecnologías de la información Dominion, CIE ganó 123 millones después de impuestos, un 35% más, mientras que las ventas superaron los 2.690 millones.

La corporación vasca está provechando el tirón de México y la recuperación de Brasil. En el área Nafta, la producción de vehículos hasta el pasado 1 de octubre cayó tanto en Estados Unidos (EE UU) como en Canadá, con retrocesos del 8% y del 4%, respectivamente. Por el contrario, el ensamblaje de automóviles en el país azteca aumentó un 14%. Una tendencia que desde CIE confían en que se extienda durante el último trimestre del ejercicio en curso.

Pese al citado retroceso de EE UU y Canadá, las fábricas de Nafta mantendrán este año el volumen de 17 millones de unidades. CIE reforzó a principios de este ejercicio su posición en el primero de esos mercados con la compra de Newcor, con tres plantas en el Estado de Michigan. Invirtió más de 101 millones en esta operación y confía en el recorrido al alza de su nueva participada.

Con respecto a Brasil, CIE aumentará su capacidad para aprovechar la reactivación del mercado. Con la crisis del país carioca llegó a despedir a 1.000 empleados. Con los costes fijos bajo control, y una vez hechos “estos deberes”, como dicen en el grupo, ya están preparados para asumir la producción de un mercado del que este año saldrán 2,5 millones de vehículos (era la estimación prevista para 2020). Con estos números se consolida como el octavo fabricante del planeta.

CIE ha reforzado su cartera comercial en Brasil con nuevos pedidos de marcas como Volkswagen, Fiat y Honda. La recesión del país se llevó por delante a muchos proveedores del sector. Los que aguantaron, como CIE, reciben así carga extra de trabajo. El país carioca aporta ya el 9% del Ebitda consolidado.

Sobre India, donde se ensamblarán 4,5 millones de unidades en 2017, CIE ha conseguido un crecimiento orgánico del 19% gracias a las aportaciones de su participada Mahindra y de clientes como Tata y Suzuki. En China, el primer productor vehículos del mundo con 27,6 millones de unidades previstas para este año, el grupo vasco ha incrementado un 27% su negocio, gracias en parte a la aportación de su división de forja, ubicada en la localidad de Nanjin.

En el país comunista y en India, la corporación vasca consigue 13,3% de su Ebitda.

Rusia es otro de los países donde está presente CIE. Es un mercado en recuperación. Tras cuatro ejercicios consecutivos en caída, este año prevé ensamblar 1,4 millones de unidades y crecer sobre esa base hasta 2022, para alcanzar la cifra de 2 millones de vehículos (España superó los 2,8 millones en 2016). En Rusia, las marcas con más capacidad instalada son Renault, Nissan y Autovaz, y CIE suministra piezas de aluminio a las tres.

Con los volúmenes estimados para este mercado, el grupo que preside Antón Pradera ya ha cubierto su inversión para el medio plazo y opta por otros países donde la producción será mayor.

Al pasado 30 de septiembre, CIE contabilizaba una deuda financiera neta (DFN) de 930 millones, equivalente a 1,79 veces el Ebitda con la integración de las actividades de las nuevas filiales. El equipo de Pradera se ha marcado como máximo un pasivo que no sea superior a 2,2 veces, por lo que durante 2018 puede destinar 100 millones a la compra de empresas del sector, de acuerdo con esos porcentajes.

El plan a 2020 incluye que la relación entre la DFN y el Ebitda esté por debajo de las 0,8 veces. Uno de los principales objetivos, el de duplicar el beneficio neto de 129 millones de 2015 para el año de referencia, se cumplirá un ejercicio antes, en 2019.

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