Ray Kurzweil, futurista, inventor y director de ingeniera de Google.

Ray Kurzweil pertenece a la tribu sorprendente de los ‘futuristas’, que son visionarios que adelantan cómo será el mundo y cuáles serán los negocios de mañana y las profesiones más necesarias y cotizadas.

En 1999, Ray Kurzweil (Nueva York, 1948) hizo una de sus famosas predicciones: “En una década veremos tecnologías como las que harán posible la existencia de un coche que se conduzca solo y teléfonos y dispositivos móviles que podrán resolver y contestar todas nuestras dudas”. No es casualidad que desde 2012 Kurzweil sea el director de ingeniería de Google (donde dirige el equipo que desarrolla la inteligencia artificial), una compañía que ha construido la hegemonía en las búsquedas sobre la base de la tecnología y los formatos móviles, y que también experimenta con las posibilidades del coche autónomo.

Kurzweil, que ha recibido títulos honoríficos curiosos -Forbes le ha definido como “la máquina de pensar suprema”, y la revista Inc. le ha catalogado como “legítimo heredero de Thomas Edison”- es realmente un inventor especializado en el reconocimiento de voz y en el reconocimiento óptico, creador, entre otros, del primer OCR, del primer escáner para ordenador y del primer sintetizador de texto a voz, o del que es capaz de recrear el sonido de un piano y de varios instrumentos de una orquesta.

Tampoco es una casualidad que Google haya invertido cantidades ingentes de dinero y de recursos en la automatización del aprendizaje y en los procesos de los idiomas. La revolución móvil ha convertido además los sistemas de reconocimiento en un componente básico de muchas aplicaciones que generan beneficios.

Pero además de esta visión que ha sabido aprovechar Google, a Ray Kurzweil se le conoce sobre todo por su labor como futurista y por sus predicciones acerca de cómo será el mundo (y los negocios) en los próximos años. El visionario presume de un índice de acierto del 86% en sus 147 vaticinios desde la década de 1990.

El gran momento

La fecha más importante para Kurzweil es el año 2045. Entonces se dará lo que los futuristas llaman la Singularidad, que es el momento en el que la potencia de cálculo de la inteligencia artificial será 1.000 millones de veces la de la inteligencia humana.

Mientras llega esa ocasión suprema, Kurzweil cree que hacia 2020 será posible avanzar en la ingeniería del cerebro para curar enfermedades neurológicas como el Parkinson, Alzheimer, o los infartos cerebrales. Y también se apunta al negocio de la inmortalidad en el que están embarcados otros grandes emprendedores como Peter Thiel. Kurzweil cree que la tecnología médica empezará pronto a añadir un año de vida, cada año, a nuestras expectativas de supervivencia.

Por si acaso, podremos recurrir a la realidad virtual, ya que ésta nos permitirá ser una persona distinta, tanto física como emocionalmente.

Kurzweil se muestra convencido además de que en pocas décadas la realidad virtual será totalmente inmersiva, y esto hará que los espacios físicos de trabajo queden obsoletos. Las consecuencias serán espectaculares en términos demográficos, laborales, de transporte, de organización del trabajo o sociales.

A esto se añaden las predicciones sobre la impresión 3D, un campo que ya es real y que ofrece nuevas posibilidades de negocio. Según se haga a gran escala y sea de código abierto la impresión 3D, en 2020 podremos ser capaces de imprimir cualquier cosa que necesitemos.

Vaticinios que anticipan nuevas oportunidades

  • 2020. Los ‘nanobots’ serán más inteligentes que la tecnología médica actual y podrán erradicar algunas enfermedades.
  • 2029. Manufactura, transporte y agricultura estarán totalmente automatizados. Las computadoras serán capaces de aprender de forma autónoma y de crear nuevo conocimiento.
  • 2030. La realidad virtual se sentirá cien por cien como algo real. Seremos capaces de subir nuestro cerebro a la nube de Internet antes de 2040. Tendremos nanomáquinas insertadas en el cerebro para controlar mensajes y señales de entrada y salida.
  • 2045. Multiplicaremos nuestra inteligencia por 1.000 millones de veces al conectarnos de forma inalámbrica desde el neocórtex natural a uno sintético en la nube.
  • 2049. La comida artificial será ‘montada’ de forma común por nanomáquinas. No habrá distinción entre realidad virtual y realidad, por efecto de los ‘foglets’, que son robots del tamaño de células sanguíneas que se interconectan para replicar cualquier estructura física.
  • 2099. Las máquinas tendrán un estatus legal similar al de los seres humanos.

Atinar con el futuro no es cosa de todos

En 2007, la revista ‘Business Week’ publicó, como siempre, las predicciones económicas para el año siguiente. En aquella ocasión, los 54 economistas entrevistados predijeron que la economía estadounidense no se hundiría en una recesión y aseguraron que 2008 sería “un año sólido, aunque no espectacular”. Claramente, se equivocaron. Porque hay ‘futuristas’ . Y luego están los que no lo son. Frente a los que Dan Gardner, autor de ‘Future Babble’, considera ‘profetas del error’, están los verdaderos ‘futuristas’, que son expertos dedicados a pronosticar cómo será nuestra vida en las próximas décadas. Predicen sobre la base de datos reales y tendencias concretas numerosos aspectos de la vida cotidiana, el ocio y el trabajo que vivirán nuestros nietos. Acostumbrados hoy a predicciones más cortas -y quizá realistas-, los vaticinios de estos visionarios con fundamento nos descubren negocios y profesiones a mucho más largo plazo:

  • Un ejemplo son los brókeres de talento, que administrarán y venderán capacidades. Habrá cazatalentos globales que sabrán distinguir las capacidades adquiridas de las naturales.
  • Las técnicas de ADN personalizado nos llevarán a tener más inteligencia, o más memoria, adquiriendo estas capacidades en compañías especializadas. La nueva generación de intercambios comerciales dependerá de la convergencia de la inteligencia artificial, las redes ópticas de gran velocidad, los sistemas inalámbricos y las comunicaciones en tiempo real.
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