Las señales invisibles que los satélites de la constelación europea Galileo emiten hacia la Tierra son dignas de premio. Y efectivamente, el equipo detrás de su diseño se ha alzado con el Premio Inventor Europeo, que concede la Oficina Europea de Patentes.

 

El 12.o Premio Inventor Europeo (Investigación) fue entregado en una ceremonia celebrada el 15 de junio en el Arsenal de Venecia, Italia.

 

Al igual que los satélites Galileo y sus estaciones terrestres extendidas por todo el mundo, las señales también se tienen que diseñar para que incluyan la multitud de servicios de Galileo destinados a distintos tipos de usuarios dentro de las bandas de frecuencia limitadas, asignadas al sistema por la Unión Internacional de Telecomunicaciones.

 

De esta tarea se encargó el Galileo Signal Task Force, un grupo internacional de expertos que dio con un par de técnicas innovadoras para modular señales.

 

Este equipo estaba dirigido por el ingeniero español José Ángel Ávila Rodríguez —que ahora forma parte del equipo Galileo de la ESA— y su colega francés Laurent Lestarquit, del Centro Nacional de Estudios Espaciales francés (CNES). Ambos comparten el Premio Inventor Europeo 2017 de la Oficina Europea de Patentes.

 

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(Foto: ESA)

 

El equipo también incluye al alemán Günter Hein, antiguo director del departamento que estudiaba la evolución de EGNOS y Galileo para la ESA, así como al ingeniero belga Lionel Ries, que ahora forma parte de la dirección técnica de la ESA, y al ingeniero francés Jean-Luc Issler, del CNES.

 

“Cuando las naciones europeas trabajan juntas, el mundo entero se ve beneficiado”, afirma José.

 

Con 18 satélites actualmente en órbita, Galileo comenzó sus servicios iniciales el 15 de diciembre de 2016, por lo que las dos señales diseñadas por el equipo ya son una realidad cotidiana.

 

Estos ingenieros se inspiraron en el sistema GPS, cuyas señales se diseñaron originalmente en los años sesenta, pero respondiendo a las necesidades de los usuarios de hoy en día.

 

La primera técnica es la modulación de portadora desplazada binaria alternativa, o ‘AltBOC’, que combina cuatro señales independientes para formar una mayor, dando como resultado la señal de navegación con el mayor ancho de banda jamás transmitida.

 

Cuando se utiliza a pleno rendimiento, AltBOC puede dar soporte a aplicaciones científicas de precisión, como las mediciones geodésicas y la vigilancia de las placas sísmicas.

 

El segundo método, denominado modulación de portadora desplazada binaria compuesta, o ‘CBOC’, proporciona una señal que puede utilizarse en el mercado de consumo, ya que presenta componentes de banda estrecha y banda ancha.

 

El resultado es una señal que puede funcionar bien con receptores de gama baja —como los de los actuales teléfonos inteligentes—, mientras que el componente de banda ancha hace que la señal sea ‘a prueba de futuro’, lo que permitirá a los fabricantes ampliar el rendimiento de los receptores para el mercado de consumo según las necesidades futuras.

 

El objetivo que CBOC debía cumplir era ser capaz de interoperar con las señales GPS, permitiendo a los receptores emplear ambos conjuntos de señales simultáneamente sin problemas.

 

Ahora que China planea usar una solución similar a la de CBOC para sus satélites de navegación Beidou, la señal abierta Galileo E1 resultante se perfila como el futuro estándar para aplicaciones de consumo. (Fuente: ESA)

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