Jaime Caruana, director General del Banco de Pagos Internacionales.

El organismo dedica este año un capítulo en su Informe Anual a la globalización en un momento en que EEUU se ha adentrado en políticas proteccionistas.

El director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Jaime Caruana, considera que la globalización ha brindado bienestar económico y que unas políticas nacionales sólidas pueden ayudar a los más perjudicados.

El BPI dedica este año un capítulo en su Informe Anual a la globalización en un momento en que EEUU se ha adentrado en políticas proteccionistas.

El Informe Anual se publicará por completo el 25 de junio pero hoy el BPI ha adelantado el capítulo en defensa de la globalización.

En el preámbulo a este capítulo, Caruana observa que “los argumentos que ponen en tela de juicio los beneficios de la globalización están siendo objeto de mayor atención”.

También dice que la tecnología es la mayor causa del aumento de la desigualdad y no la globalización en algunos países industrializados.

“Es cierto que la carga del ajuste a menudo se concentra en determinadas regiones o sectores, pero unas políticas nacionales sólidas pueden ayudar a los más perjudicados a superar estos obstáculos”, según Caruana.

El BPI asegura en que la globalización ha brindado un fuerte impulso al bienestar económico.

Por ello su director general dice que “en lugar de abandonar los vínculos comerciales y financieros mundiales, deberíamos reforzarlos; en vez de atenuarlos, deberíamos incrementar su resiliencia”.

En este sentido, considera necesario “diseñar políticas adecuadas, tanto en el ámbito nacional como en el internacional” para “conseguir que la globalización continúe potenciando el crecimiento económico y mejorando los niveles de vida en todo el mundo para las próximas generaciones”.

El comercio internacional se colapsó tras la gran crisis financiera de 2007-09 y ha seguido débil, recuerda el BPI.

El comercio más vinculado y la integración financiera han contribuido a un notable incremento de los estándares de vida y a sacar de la pobreza a grandes partes de la población, por ejemplo en China, según el BPI.

Asimismo, añade el banco de los bancos centrales cuya sede está en la ciudad suiza de Basilea, “la apertura del comercio ha impulsado la eficiencia de la productividad y mejorado enormemente las oportunidades de consumo”.

Pero también ha creado retos porque las ganancias del comercio no se han distribuido de forma igual a nivel nacional.

Es necesario aplicar políticas que aumenten la resistencia como mercados laborales y de productos flexibles y programas de formación.

También es prioritario completar las reformas del sistema financiero internacional que están en marcha.

El informe también cuantifica que la mitad del comercio internacional se factura en dólares estadounidenses y casi una cuarta parte en euros.

La financiación de los bancos facilita una tercera parte del comercio internacional.

Los grandes bancos globales proporcionan entre un cuarto y un tercio de esta financiación.

La primera ola de globalización terminó con la Primera Guerra Mundial y la Gran Depresión y generó proteccionismo, un proteccionismo que fue responsable de la mitad de la caída del comercio mundial.

La segunda ola de globalización comenzó tras la Segunda Guerra Mundial y llevó a que se duplicara la apertura en el comercio desde 1960.

A ella ha contribuido sobre todo la liberalización del comercio y, en menor medida, la mejora en el transporte y las comunicaciones.

La rápida expansión de la apertura financiera desde mediados de los 90 se ha concentrado en las economías avanzadas, donde los activos y obligaciones transfronterizas han subido desde entonces del 135 hasta el 570 % del productor interior bruto (PIB).

Este incremento ha sido más moderado en las emergentes, del 100 hasta el 180 % del PIB.

En los años 60 los alimentos eran casi una cuarta parte de los bienes intercambiados, mientras hoy representan menos del 10%.

Desde hace tres décadas ha aumentado el comercio en servicios, incluidos los financieros.

Pero el mayor crecimiento es el comercio de bienes manufacturados, que ahora representa la mitad del comercio global, según el BPI.

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